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Qué hacer en Valldemossa

Cientos de miles de visitantes vienen cada año a nuestro pueblo, esperamos que este artículo encuentres opciones a tu gusto de qué hacer en Valldemossa.

El origen de Valldemossa lo encontramos con la entrada de la época islámica. En el 902 las Baleares se integran en el Emirato árabe, empezando así una reorganización de las tierras que acabara generando unas comunidades rurales gestionadas por distintos clanes familiares que eran gobernadas por un noble, llamadas alquerías, y que se caracterizaban por aquel entonces con poseer sistemas más avanzados de agricultura y manejo del agua. Se cree que el nombre del lugarteniente que regía estas tierras por esa época debió ser Mussa o Muça, llamándose así el valle de Musuh. Con la conquista Cristiana el 1229 de las Islas Baleares por las tropas de Jaime I, este topónimo se mantuvo y con el tiempo degeneró en el nombre actual de Valldemossa.

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En el término de Valldemossa se funda en 1276 a petición de Ramón Llull, el palacio de Miramar, que se convierte en el primer centro de misioneros dedicados a la enseñanza del árabe entre otras lenguas orientales para poder expandir el cristianismo a estas tierras. Más tarde en este palacio se pondrá en funcionamiento la primera imprenta en Mallorca a manos de Nicolau Calafat y Bartomeu Caldentey, en 1485.
En 1309, el rey Jaime ll de Mallorca manda edificar el Palacio Real que según parece se construyó encima del viejo alcázar del noble árabe ya que se encontraba en un clima ideal, para que su hijo Sancho, encontrara alivio a su asma.
Más tarde en el 1399 el rey de Aragón, Martín I el Humano dona este palacio a la Orden de San Bruno y crear así la Cartuja de Jesús de Nazaret.
Otra fecha importante para Valldemossa es el 1 de mayo de 1531, cuando nace Santa Catalina Thomas que ingreso a los 21 años como monja de clausura en el convento de Santa Magdalena y mas tarde fue beatificada y canonizada, en el 1892 y 1930 respectivamente.
En 1801 Valldemossa vuelve a ser “hogar” de otro personaje histórico, pero esta vez en contra de la voluntad de este. Llega a la ciudad el ministro de de justicia del rey Carlos IV, desterrado por Godoy a la Cartuja de Valldemossa donde los monjes lo tratan como un huésped y donde Jovellanos escribe algunas obras como una Historia de la Cartuja de Valldemossa, o un diario personal donde describe su estancia entre esos muros. Finalmente, seria trasladado al castillo de Bellver donde tendría menos comodidades y una vida mas dura.
En 1835 se produce la desaparición de las cartujas por la ley de desamortización y así la cartuja pasa a manos privadas. Durante este periodo es cuando en 1838, se produce la estancia más famosa y recordada de la cartuja, cuando se hospedaron Chopin y la baronesa de Dudevant, George Sand.
En 1867, llega el archiduque Luís Salvador de Austria que se instaló en el mencionado palacio de Miramar desde el cual compro diversas fincas construyendo amplias redes de camino.
Uno más de los muchos históricos que pasaron por Valldemossa, fue el famoso escritor y poeta Rubén Darío, que residió durante los años de 1906 y 1913. Durante estas instancias escribió el poema La Cartuja  y la novela El oro de Mallorca.
Finalmente, a partir del siglo XX, Valldemossa experimenta el boom turístico a partir de los 50 y 60 principalmente pasando así a una necesaria  modernización de sus calles con la carretera que la comunica con Palma.
A parte de todos estos lugares, si queremos disfrutar de la playa la podemos encontrara a unos pocos minutos, solo tenemos que seguir la carretera dirección Esporles y Andratx para encontrar el camino que conduce al puerto donde se puede aparcar y disfrutar de un ambiente tranquilo junto a las casas tradicionales de pescadores y el embarcadero donde podremos disfrutar del restaurante del puerto, Es Port, que ofrece un amplio comedor para los meses de invierno, y  una amplia terraza con vistas increíbles de la costa de Valldemossa donde se cocina  principalmente pescado frito procedente de la Lonja de Palma y la Lonja de Valldemossa, junto con paellas de todo tipo que podremos saborear al lado del mar.

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En cuanto a la gastronomía del pueblo, en Valldemossa se pueden degustar multitud de platos característicos de Mallorca (como el frito mallorquín, el tumbet, el trampó, la coca de verdura, los caracoles o las sopas mallorquinas),  así como algunos platos específicos de este lugar en los diversos restaurantes del pueblo. Principalmente, destacan aquellos elaborados con aceite de oliva, pescado, verduras y carne mayormente de cerdo. Por supuesto también podemos hacernos con los embutidos tradicionales: sobrasada (picante o no), camaiot o butifarrones, entre otros. La oferta de estos productos dependerá de la temporada en que visitemos Valldemossa, pudiendo así disfrutar de un producto fresco y ecológico que tenga el máximo sabor. Todos estos platos los podremos acompañar de una buena variedad de licores y vinos para hacer la experiencia de Valldemossa inolvidable.
Uno de los restaurantes que podemos visitar para catar esta variedad culinaria es el restaurante Can Costa, cuya existencia se remonta a 1276 situado entre las posesiones de Miramar y Ramon Llull ofrece platos típicos mallorquines como el arroz brut (es un arroz caldoso y especiado, cocinado originalmente con productos de la huerta, carne y caza, además de embutidos de la zona, como la sobrasada o el butifarrón) o el frito mallorquín (consiste en una fritura de hígado con patatas y pimientos).
Otro de estos restaurantes es el Hostal C´an Marió, fundado en 1890 que se encuentra en el primer piso de este edificio, donde se puede disfrutar de unas muy buenas vistas y también nos podremos deleitar de los platos típicos mallorquines como el tumbet (se realiza una espesa salsa con tomates, ajos y aceite de oliva y después se añaden patatas fritas en láminas junto pimientos y berenjenas formando diferentes capas).
Además, de los diferentes platos que podemos degustar, no nos podemos olvidar de los dulces que identifican a Valldemossa. Podremos encontrar estos dulces en diferentes hornos famosos y conocidos del pueblo. La panadería C´an Molinas, que seria el mas emblemático de todos ellos, fue fundada en el año 1920 por Don Miguel Cañellas Nadal y Doña María Estrades Estrades y se sitúa en la entrada del pueblo y desde entonces proporciona a los visitantes las conocidas cocas de patatas, imprescindibles de probar en nuestra visita al pueblo, que pueden disfrutarse solas o acompañadas de un chocolate caliente, una fresca horchata o algún helado dependiendo de la época en que nos encontremos. Además de las cocas de patata también podemos probar distintos productos autóctonos: como las ensaimadas que son el producto característico de Mallorca y se puede comer distintos tipos según nuestras preferencias, la podemos pedir; lisa (la masa azucarada y hojaldrada sin relleno),o si lo preferimos con alguno de los diferentes rellenos como cabello de ángel, chocolate, crema o sobrassada. Otro de estos dulces típicos son los rubiols típicos de Semana Santa en Mallorca, son una pieza de pasta de harina doblada en forma semicircular y rellena de mermelada, requesón u otros dulces (como crema de cacao).
Para la estancia en el pueblo podemos elegir entre distintos hoteles. Uno de ellos se encuentra en el interior del municipio, es Petit Hotel de Valldemossa que es una antigua casa mallorquina reformada o podemos elegir, si se desea algo mas moderno, el hotel C´as Papà podría ser una buena elección, ofrece una experiencia cercana a una estancia como en casa con una estética vintage.
Si nos alejamos un poco del pueblo, nos encontramos varios hoteles situados en las montañas que ofrecen unas vistas espectaculares de la Serra de Tramuntana. Uno de estos, es el famoso y lujoso boutique hotel Valldemossa, antiguo patrimonio de la Cartuja de Valldemossa,  que se encuentra en lo alto de una colina cercana a Valldemossa, donde los actuales reyes de España comieron cuando aún eran príncipes.  Un poco mas alejado del pueblo, cercano a este lujoso hotel, se encuentra el hotel Mirabó, una finca que data de 1500 situada a 500 metros de la Sierra de Tramuntana ofrece unas vistas  privilegiadas sobre el valle y el pueblo de Valldemossa.
Valldemossa cuenta con diferentes eventos culturales y gastronómicos, pero además posee multitud de rutas y miradores por los cuales podemos pasear y disfrutar de los paisajes naturales que ofrece Valldemossa, perfectos para aquellos entusiastas del senderismo o aquellos que viajan para realizar excursionismo.
Una de estas excursiones es el camino al mirador del Puig de Sa Moneda que se encuentra en la base de una torre de estilo árabe, mandada a construir por el Archiduque Luis Salvador de Austria, desde la cual se puede observar; el pueblo de Valldemossa, una vista al mar amplia y profunda y  la costa desde la Foradada hasta la punta de Banyalbufar.
Otra excursión a realizar, es la ruta al mirador de Ses Puntes, la  salida se encuentra en el carrer Oliveres. Al inicio del camino, nos encontraremos ante 30 minutos de subida continua por una pista con rocas sueltas  hasta llegar al descanso de Pla des Pouet, donde podemos rehidratarnos y descansar un rato, para llegar finalmente al mirador  donde se encuentra la fortificación con las puntas en V que le dan nombre, que proporcionan unas vistas preciosas de las montañas que seguro son merecedoras y recompensan por el esfuerzo realizado.
Esperamos que esta descripción del pueblo de Valldemossa os sirva como una pequeña guía para orientaros por este maravilloso pueblo y encontrar todas las actividades que os interesen y como una ayuda para la elección gastronómica y hotelera entre la amplia variedad que posee Valldemossa.