“Es oro puro, los que dicen que somos pobres no han saboreado jamás un pedazo de pan embebido en el aceite de nuestra tierra. Es como saborear estas colinas, sabe a piedra y a sol. El aceite de oliva es la sangre de nuestra tierra, observa la aridez que nos rodea y saborea la riqueza de este aceite; entre una y otra está el esfuerzo de los hombres. Y el aceite lo sabe, conoce el sudor de nuestra gente. Tal vez seamos unos muertos de hambre y unos ignorantes, pero hemos obtenido aceite de las piedras, y por haber hecho tanto con tan poco, seremos salvados”. Laurent Gaudé

